...

...

...

...

...

...

-

Susana monís

# huecos

Las Cartas Sobre la Mesa

Nunca se ve tan oscuro como

cuando está a punto de amanecer

Thomas Fuller

Thomas Fuller

Fragmento de Huecos

Fragmento de Huecos

Estoy cansada Adrián.

De verdad, mi vida… cansada del tira y encoge. Analiza tú mismo, mi amor, porque yo ya no puedo más ….

La primera vez que puse un pie en tu casa, todavía no estábamos juntos, aunque apuntábamos maneras. Tu mami se portó tan amable que hasta me cayó bien, pero fíjate, yo sabía que, si lo nuestro se ponía serio, iba a virarme los cañones ¿Tú crees que esa mujer iba a aceptar que la novia de su único hijo fuera yo, una simple mulata? ¡Ni loca, mi vida! Encerrada en su mundo, sin querer darse cuenta de nada, decidió que éramos solo amigos. No preguntó más nada y, por unos meses, nos dejó tranquilos.

Mi amor, yo no quiero sonar mala, ¿tú sabes? Estoy segura de que no le caí mal. Pero siendo sinceros, bien tampoco. Lo que pasaba era que yo no encajaba en ese mundo suyo, regido por unas reglas tontas, donde la alegría hacía rato se había mudado, si es que alguna vez pasó por allí. Lo peor Adrián, no es que no le cuadrara yo, lo peor es que le importó un carajo que yo te hiciera feliz.

En esos momentos, esa era tu pelea, mi vida, y yo te la dejaba de tarea para casa. A mí no me daba ni frío ni calor, porque ni la Lisa ni tu madre tenían lugar en nuestro mundo. Lo nuestro era simple, solo TÚ Y YO, sin terceros.

Pero… siempre hay un “pero”, ¿verdad? Nosotros andábamos con la felicidad pintada en la cara. Y tu señora madre, que de boba no tiene un pelo, se dio cuenta enseguida… y nos agarró.

Sí, Adrián, nos atrapó con lo único que sabía que no íbamos a decir que no: Jugar a las casitas. Cada vez que pasábamos a verla, era la misma cantaleta:

— Que para qué tanto lío durmiendo tirados en el piso donde mi mamá. Que fuéramos para allá, que teníamos tu cuartico…

Y yo, al final, toda ilusionada, acepté. En nuestra bobería, cambiamos cuartito por felicidad, que de esa, había a raudales entre los míos. Mira que nos lo dijo mamá Carmen, pero ya tú sabes: nadie aprende por cabeza ajena… y la nuestra era más dura que un coco.

Mi intuición, que siempre anda un paso alante, mirando por dónde viene el golpe, me avisó que aquello era un REGALO ENVENENADO. Y mira tú, por una vez, la razón se puso de mi lado. Pero tú insistías, y ¿a quién terminé escuchando? Al corazón, ese músculo loco y olvidadizo, que cuando se enamora se manda solo y no atiende razones. Para mí, tú lo sabes, aquello no era solo un cambio de colchón por cuarto; era una oportunidad para ganarme a tu mamá, para que me viera con otros ojos. ¡Ay, mi vida! Qué atrevida la inocencia …!

Cada vez que encontraba el chance para acercarme, tu señora madre me viraba los cañones ¿Qué te voy a decir?… Me fue arriba con todo, sin pena. Yo quería el cuento completo, lo luché yo perdí

Ahora, tampoco quiero ser injusta. Ha tenido sus momentos: unos chispazos como de buena intención, pero ese traje no es para ella. Le queda tan grande, que al final lo usa de disfraz, cuando le da por fingir que sí puede con lo nuestro..

Vamos a hablar claro, mi vida, y a poner las cartas sobre la mesa. Tu estirada madre:

NO soporta mi raza, mi barrio. mi familia, ni a los locos que tenemos por amigos.

No aguanta el volumen de mi risa, ni lo dulzona que me pongo contigo.

No tolera como me visto, si la ropa me queda apretada o si voy suelta; si mi saya es muy corta o demasiado larga.

Le revienta nuestra música, le molesta cómo mi cuerpo vibra con el ritmo, aunque me frene cuando está delante.

Detesta mi satería, mi chispa y también mi carácter.

Y NUNCA va aceptar que forme parte de su familia,

Pero te digo una cosa, Adrián… A tu vieja se le puede quemar la sangre con lo nuestro, con todos esos prejuicios bobos que carga, pero hay una sola razón por la que no tiene derecho a meterse más: le guste o no, YO SOY TU ELECCIÓN. Y necesito, mi amor, que se lo digas clarito, para que entienda de una vez por todas que esto es entre tú y yo… y nadie más.


— Estela


Nota

Haz como Estela y lucha por lo tuyo. NO dejes que nadie se sienta superior a tí y consiga controlar tus sentimientos, tus emociones, tu vida…

Susana Monís

Escribo. No se vivir de otra manera. Mis historias se tejen entre un Madrid donde nací y una Habana donde viví, que marcó mi forma de sentir y de contar.

Escribo. No se vivir de otra manera. Mis historias se tejen entre un Madrid donde nací y una Habana donde viví, que marcó mi forma de sentir y de contar.