19 dic 2025
-
Susana monís
Arrugas en el alma
Duermes hasta en el filo de una espada”-decía el aya.
Tiempos de juegos y risa fácil
Sin arrugas en el alma
—
Ayer fue un dia complicado. Analizándolo, quizás no peor que otros. Llevaba anclada en un pasado que no tenía futuro, saturando mis depósitos de elementos tóxicos. No cabía uno más, cuando presentí que un nuevo conflicto buscaba habitar en mí. Irritada y cansada, le grite NO y mostré el cartel de COMPLETO POR CAPACIDAD.
Pero está visto que a los problemas son cabezotas y no les importa tu opinión, estado anímico o si eres capaz de asumirles. Ellos se sienten con derecho a abordarte cuando y cómo les parezca, y éste se coló por un resquicio. Quiero creer que no fue consciente del cataclismo que originaba. Al ubicarse, agitó al resto, provocando choques y fricciones. Algunos, lo más relevantes, se extendieron por mi mente, con la intención de exhibirse y restregarle su insignificancia al recién llegado. Otros, en el roce se fueron haciendo tan grandes que abrieron compuertas, y a chorros toda lo acumulado salió fuera. La reacción fue tan bestia que no dio tiempo a que el cerebro la masterizara y que amigos y familia se apartaran y evitaran pringarse con unos vertidos que conforme salían me descarnaron por dentro. El dolor fue tan intenso que lloré y patee hasta quedar dormida exhausta.
A la mañana siguiente la cabeza dolía del trajín de la noche, y el espejo me devolvía unos ojos pequeños, de párpados hinchados, pero respiraba con tanta tranquilidad... No se si el aire frío del norte se había llevado todas las nubes, incluso la contaminación, pero sentí la luz de mi Madrid bonita y ganas de impregnarme de ella. Eso si, mi cuerpo, dolorido aún , me advertía que los elementos nocivos, no había que almacenarlos sino votarlos.
Agarré un folio y, a golpe de tinta, me vertí en él, descargando los fantasmas que pululaban por mi cabeza. Fórmula artesanal con la que había conseguido enfrentar o, por lo menos, suavizar hasta el momento LAS ARRUGAS EN MI ALMA....
Nota
Cómo explicas cuando una gota chiquita, sin importancia, consigue desbordar el vaso….
Susana Monís





