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Susana monís

# huecos

El Abrazo Medicina

Dentro de un ABRAZO puedes hacer de todo:

Sonreír y llorar, renacer y morir.

O quedarte quieto y temblar adentro,

Cómo si fuera el último

Charles Bukowski

Charles Bukowski

Fragmento de “Huecos” de Susana Monís

Fragmento de “Huecos” de Susana Monís

Mi amiga apareció en el momento justo, tan rota como preocupada por mi. Sentir su preocupación me hizo pedirle ese abrazo en el que no sólo te estrujas el cuerpo, sino que arrulla el alma que para ambas era la mejor medicina. Abrazo largo, tierno, tan necesario que cuando llegó y se instaló dentro, volví a latir.

Aquel abrazo sabía a reconciliación. Por primera vez, descansaba mi verdad sobre alguien que me entendía. Al encontrarme en territorio amigo exploté en un llanto con hipo, entrecortado, sobre alguien que sabía quien eras tu para mi, que había vivido nuestra historia desde el inicio, que no juzgaba, que sólo quería consolar.

Lloraba por mí, pero también por ella. Lloraba de rabia por nuestra estupidez. Lloraba porque por unos años que no nos habíamos cuidado, que ambas habíamos sido maltratadas ¡Que tontas las dos!… Si alguien nos hubiera visto. Juro que sentí que el destino me premiaba con su regreso…. Buff…. Había mucho que contarnos, pero para nada era el momento, así que seguimos abrazadas, riéndonos hasta de nuestras propias lágrimas, intentando quitar importancia a la ausencia de esos años. Y en el momento exacto, asomó la cabeza mi madre gritando:

¡¡ Gladys, Estela, vengannnnn!!

Tía y mami habían montado la mesa. Al dulce de coco de mi amiga se le unió el queso fresco y el café recién colado que habíamos conseguido por la mañana en la bodega. Embadurnamos el tiempo con nostalgias, risas y alguna que otra lágrima. Gladys y yo, retomamos nuestra dinámica de siempre, quitándonos la palabra la una a la otra, contando historias a la par que regresaba un pedazo de esa Estela que yo daba por perdida. Lo agradecí tanto…. Después de un año largo y duro, sentí que empezaba a calentar motores.

¡¡Había extrañado tanto a esa loca!! Amaba nuestra complicidad, su mimo y nuestras risas, hasta por gusto.


Nota

Con los años he aprendido que existen tres lugares donde los dolores desaparecen por un rato: La ducha, el sueño y EL ABRAZO ¡Diossss que bien te sientes en ese abrazo largo, tierno, tan necesario .

Susana Monís

Escribo. No se vivir de otra manera. Mis historias se tejen entre un Madrid donde nací y una Habana donde viví, que marcó mi forma de sentir y de contar.

Escribo. No se vivir de otra manera. Mis historias se tejen entre un Madrid donde nací y una Habana donde viví, que marcó mi forma de sentir y de contar.